LAPIQUE & SANTEUGINI CELEBRA 30 AÑOS
Todo comenzó en realidad hace 35 años. En marzo de 1991, entrábamos por primera vez con Mauricio a la UCUDAL para arrancar la carrera de Derecho; fuimos la segunda generación.
Desde el primer día, sin conocernos, nos sentamos juntos en la última fila. Uno de Florida (el Pulga), no la de Miami (EE.UU.) en la que se comen “cupcakes”, sino la Florida de las magdalenas caseras; la de San Cono. El otro, de Montevideo (Lucho), colegio de los que hablaban inglés y comían brownies. El agua y el aceite. Nadie hubiera apostado un peso por esta sociedad.
Creo que si hoy vinieran dos clientes como lo que éramos nosotros en ese momento, y nos dijeran que quieren ser socios, nos miraríamos y diríamos: “esta sociedad no va a funcionar; no duran un mes”.
Después de cinco años de cursos juntos, sentados codo a codo, terminamos la carrera. Tuvimos grandes docentes que hoy todavía recordamos: Otatti, Esteva, Frugone, Jiménez de Aréchaga, Peirano, Carozzi, Tarigo, Xavier de Mello, Ricardo Olivera, Nicolás Herrera, Cervini, Fresnedo, Abal, Durán Martínez, Ope Pasquet, Alicia Ferrer, Adriana Bacchi, Barbé, Del Piazzo, Muxi, Fernández Reyes, Faget. Con el paso de los años nos dimos cuenta de que ese equipo de profesores era como el plantel del Real Madrid en sus mejores épocas.
Nos recibimos y juramos en marzo de 1996. Luego de la clásica ceremonia solemne de jura en la SCJ, sándwiches y masas con nuestras familias. Una celebración sencilla pero tocante. Ahí mismo, Wilmar (el padre de Mauricio) nos dijo que tenía un cliente con un problema judicial, y Mauricio rápidamente dijo que lo hacíamos juntos. Sin mucho análisis ni planteos. Así arrancamos. No había mucho para discutir sobre cómo iba a funcionar la sociedad: no habían clientes; no habían honorarios para dividir; no habían gastos (porque no había oficina ni empleados). Habían ganas, había pasión por el derecho (la misma que seguimos teniendo hoy). Creo que lo único que quedó claro era “vamo y vamo”; socios a medias en las buenas y en las malas, en lo que entre y en lo que haya que poner.
Ese simple acuerdo, es probablemente lo que nos ha permitido llegar a estos 30 años del Estudio Lapique & Santeugini. Si bien parecíamos el agua y el aceite, compartimos mismos valores y principios que son los pilares de nuestro Estudio: la honestidad, la lealtad, estudiar a fondo y “solo retrocedemos para tomar impulso”. Nos percibimos y nos tratamos como iguales. No medimos el esfuerzo de cada uno, porque entendemos que damos lo máximo.
Hoy, luego de 30 años de nuestro Estudio, esos mismos principios y valores los transmitimos a nuestro equipo. Las chicas (tenemos un equipo de todas mujeres) nos hacen el aguante y nos aguantan hace muchos años ya. Nuestro Estudio no sería hoy lo que es sin nuestro equipo. Titulares indiscutidas hace más de diez años: Elena Muñoz, Verónica Fernández, Bárbara Machado, Valentina Barreto y Graciela Silvera. Además, también tenemos la sangre joven que se proyecta con fuerza: Micaela Trezza, Lucía de los Santos y Ana Belén Pereira. Un equipo estable y de primera calidad, con el que nos enfrentamos a cualquier batalla.
Otra pieza fundamental en el aguante de estos 30 años son nuestras familias: Trixie, Tomás, Agustín, Mateo y Rossana, Sofía, Santi y Martín. Siempre apoyando con los días son buenos y también cuando se llega cansado o se meten muchas horas y findes porque hay un vencimiento o se escribe para publicar.
Los 30 años de juicios, “deals”, contratos, negociaciones, venta de empresas, conflictos laborales, temas complejos de familia, líos societarios, nos han dado una experiencia fundamental para tener hoy mucha calma al momento de asesorar a nuestros clientes, que sin duda son otro pilar esencial para Lapique & Santeugini.
Cuando nos sentamos en la mesa o entramos a una audiencia, vemos que la mayoría de los colegas son más jóvenes y casi todos tienen pelo (esto lo noto hace años igual). Han pasado 30 años desde que me quedaba algún pelo. En este camino hubo muchas perdidas y muchos aprendizajes capitalizados para seguir creciendo y aprendiendo.
Hace 30 años que no me tengo que preocupar de con quién voy a almorzar, porque sé que Mauricio siempre está y cuando no está, se siente su ausencia. Lo bueno es pensar que nos quedan muchos años por delante para seguir almorzando juntos, y que Lapique & Santeugini seguirá prestando servicios legales de calidad, siempre dando lo mejor y buscando lo mejor para nuestros clientes.
Luis Lapique
PD De vez en cuando me toca escribir algo desde el corazón y no temas técnicos sobre sociedades anónimas.

